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Alejandra Vilela, nueva jefa de Vialidad Nacional Distrito Chaco, resaltó “a los hombres y mujeres que han sostenido la institución más allá del vaciamiento”

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La arquitecta Alejandra Vilela asumió al frente del Distrito 18 de la Dirección Nacional de Vialidad y tendrá a cargo la administración de 970 kilómetros de rutas nacionales en territorio chaqueño. Define a Vialidad como “una expresión casi física de un modelo de país”, que “materializa o un proyecto federal o un proyecto centralista”, y se define a sí misma como “orgullosamente peronista y feminista”.

“Para mí es un orgullo, un privilegio, un desafío. Milito desde muy jovencita, incluso compartimos militancia con Coqui [Jorge Capitanich] en la época de la universidad; él desde Económicas, yo desde Arquitectura con otros compañeros. Hasta con el Administrador de Vialidad Provincial, Hugo Varela. Somos una camada, una generación”, presume.

La arquitecta Vilela, que también es especialista en Desarrollo Social, viene de desempeñarse en áreas técnicas del Estado provincial y también en la ejecución de obras privadas y públicas. Formó parte del Consejo Profesional de Agrimensores, Arquitectos, Ingenieros y Técnicos del Chaco, y del Claustro de Graduados Universitarios.

Es hija de Carlos Vilela, un agrimensor que fue Secretario de Obras Públicas durante la intendencia de Deolindo Felipe Bittel y Administrador de Vialidad Provincial, su madre era farmacéutica. Considera al gobernador Capitanich “un exponente valiosísimo en la provincia por su capacidad de gestión y de convocatoria y articulación”, que permitió reactivar “obras emblemáticas” como la Autovía, casi paralizada durante los últimos cuatro años, elevando los montos de los certificados de obra de $7 millones por mes a casi $100 millones.

“Somos peronistas como una filosofía de vida, miramos la realidad con un filtro que no podemos evitar”, dice sobre el perfil que pretende imprimirle a su gestión tras un período caracterizado por el “abandono y el vaciamiento”. Ahora cuenta con unos 150 empleados y empleadas para las áreas administrativas y técnicas, para realizar el mantenimiento de las rutas, cortar el pasto y controlar las balanzas para camiones. Pero eran muchos más.

“Lo que me encontré es una Vialidad bastante vaciada en cuanto a personal, porque tuvieron la amabilidad o maldad de generar retiros voluntarios en el medio de las acusaciones, lo que hizo que la mayoría del personal más antiguo de Vialidad se fuera. Quedó muy vacío. El Chaco es una expresión más que cabal de lo que se hizo con Vialidad. Chaco en particular, con el tema de que era una provincia peronista, donde estaba Coqui, se vació totalmente”, afirma.

Según Vilela, los cuatro años de la anterior gestión también impactaron por la parálisis de las obras y por el desfinanciamiento de las delegaciones con el argumento de la transparencia en la gestión: “Recorriendo un campamento encontré un tinglado en excelentes condiciones, presto para colocar un taller en Sáenz Peña: vacío. Le falta el equipamiento y el personal. Se terminó antes del 2015 y no lo inauguraron”.

“Quiero resaltar la importancia del recurso humano de Vialidad, hombres y mujeres que han sostenido la institución más allá del vaciamiento: inspectores, inspectoras, trabajadores de mantenimiento, de proyectos. También hay que reconocer que la institución tiene sólo un 30 por ciento de mujeres, pero esos son espacios en los que hay que ir trabajando por la igualdad. Creo que las mujeres tenemos mucho para aportar”, analiza.

Finalmente, tras hacer un reconocimiento al ingeniero Humberto Cardozo, quien ocupara su cargo hasta poco después del final del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, sintetiza: “Yo entiendo lo técnico enmarcado en cuestiones que tienen que ver con un proyecto político; no lo entiendo aislado. Respeto absolutamente las formaciones profesionales, pero esas formaciones no le sirven al pueblo si no están direccionadas tras un proyecto político que ponga por delante los intereses del país y del pueblo”.