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¿Por qué Frida Kahlo puede convertirse en la artista latinoamericana más cara?

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“Diego y yo” (1949), el autorretrato de la artista que incluye en su propio rostro el de su célebre compañero.La posibilidad de que “Diego y yo”, un autorretrato de Frida Kahlo (1907-1954) que saldrá a subasta próximamente, se convierta en la obra más cara del arte latinoamericano despierta nuevos interrogantes tanto sobre los criterios que determinan la valoración de una obra o una trayectoria artística en el mercado del arte como sobre el fenómeno de la pintora mexicana, que la llevó a ser la segunda artista más buscada en Google, solo superada por Leonardo Da Vinci.¿Cómo entender el auge de Frida Kahlo en el ? Tal vez, a partir de los 30 millones que aspira a obtener en noviembre la casa Sotheby’s como precio récord en la Subasta Vespertina de Arte Moderno de Nueva York por “Diego y yo” (1949), el autorretrato de la artista que incluye en su propio rostro el de su célebre compañero, el muralista Diego Rivera, representado como un tercer ojo en su frente, mientras unas lágrimas ruedan por su mejilla.
Precisamente con esta obra Kahlo fue la primera artista plástica latinoamericana en superar el umbral de un millón de dólares cuando se vendió por 1.400.000 millones de dólares en una subasta realizada en 1990. Tres décadas después regresa al mercado con la chance de valer casi 22 veces más que en su última aparición y al mismo tiempo con la posibilidad de desplazar a Rivera del de mejor cotizadas del arte latinoamericano -una lista que el mexicano encabeza con “Los rivales”, vendida en 9,8 millones de dólares en de 2018 por la casa Christie’s-, lo que podría leerse también como un acto de justicia poética contra el hombre que fue parte los padecimientos que debió afrontar la pintora mexicana.
En diálogo con Télam, la directora de Arte Latinoamericano de Sotheby’s, Anna Di Stasi, refiere que el fenómeno de Frida Kahlo lleva varias décadas y que desde los 80 se comenzó a divulgar “su figura, el mito”, y aunque su producción no es demasiado grande tuvo gran influencia en otros artistas mexicanos o latinoamericanos y en “la manera en que el arte surrealista latinoamericano ha sido interpretado”, indica.
“La artista se ha mantenido como una gran imagen posmodernista, feminista, independiente de las tradiciones culturales y artísticas de su país, pero al mismo tiempo muy basadas en una interpretación personal de ellas. Todo esto siendo mujer, siendo parte de ese triángulo perfecto de mujeres surrealistas: Frida Kahlo, Leonora Carrington y Remedios Varo. Ellas tres juntas también pertenecen a este momento de interés, institucional y de coleccionistas sobre este movimiento en Latinoamérica”, explica Di Stasi.
La artista Frida Kahlo. ¿Entonces el fenómeno está relacionado con el surrealismo? “Es el surrealismo y también hay un gran apetito para la obra de Kahlo, siempre lo ha habido, pero ahora es un mercado mucho más global que antes, muy establecido con coleccionistas de arte contemporáneo y arte moderno que buscan obras maestras, ya sea de Kahlo o de Jackson Pollock o Monet. Están buscando realmente lo mejor en términos artísticos del siglo XX y XXI”, define.¿De qué manera se comprende este auge de la figura de Frida Kahlo? “Es una historia que conmueve. Una estudiante extranjera me presentó un ensayo sobre Frida que organizó a través de sus episodios de dolor, ya sea físicos (accidentes), como afectivos (sus abortos, su tortuosa relación con Diego Rivera). Es sencillo producir una inmediata empatía. Además sus cuadros retratan también su vida, el discurso sufriente se duplica. Y es una extraordinaria pintora”, explica por su parte la investigadora y curadora Andrea Giunta.
“Es una combinación de factores -amplía por su parte Di Stasi-. En el caso de Frida su biografía es parte de su producción artística. Desde el momento en que se empezó a difundir su obra siempre se hizo de una manera biográfica y creo que eso ha sido una gran influencia en la forma en que le ha llegado al público. Otro gran artista cuya biografía es parte de su producción artística es Van Gogh. No se puede separar la obra de Van Gogh de la forma en que se ha escrito, se ha hecho el marketing. Es parte de la etiqueta, es parte de lo que el artista incluyó en su obra y no podemos dejarlo afuera”.
“No podemos hablar de Frida Kahlo sin hablar de Diego Rivera sobre todo en este caso que está pintado en su frente, entonces es algo tan biográfico y tan emocional para ella -señala Di Stasi-. Creo que esta obra donde se ve ese drama, ese gran sufrimiento, esa gran relación que tenían, es parte de la lectura adecuada de la misma. Y eso es lo mismo por lo que el público se siente atraído a una obra de Frida Kahlo, es también ese tipo de emoción y relato biográfico”.
El panorama del arte latinoamericano en este momento “es expansivo, favorable para gran parte de los artistas latinoamericanos”, describe la especialista. De hecho, desde 2018 Sotheby´s incluye al arte latinoamericano moderno y contemporáneo dentro de sus subastas “globales”, y no como antes con subastas dedicadas a la región de Latinoamérica.
Parte de la decisión estuvo fundada en los cambios de adquisiciones de sus clientes, que “empezaron a comprar más en términos de categorías, no solamente compraban arte latinoamericano, sino también arte contemporáneo. Coleccionistas de arte contemporáneo empezaban a comprar arte latinoamericano y había un “crossover” (cruce) que de cierta manera se ha multiplicado en los últimos diez años en donde la gente quiere adquirir obras de gran calidad sin importar el origen. Es un mercado muy abierto, muy internacional y en crecimiento”, caracteriza Di Stasi.
En cuanto al arte argentino, explica que su proporción ha disminuido pero que ello no es un fenómeno reciente, sino de décadas. Aunque, indica la experta, el interés sigue presente y prueba de ello es la venta de uno de los ‘Juanitos’ de Antonio Berni vendido en de este año (441.000 dólares), “el cual valoró de una nueva manera este período del arte moderno argentino y la demanda que pueda llegar a establecer en el extranjero, cuando se posicione de una manera global”.
“Sotheby’s tiene el récord más importante de Berni con ´Ramona espera` (717.500 dólares en 1997), de Emilio Pettoruti con ´La señorita del sombrero verde´ (629.000 dólares en 2008) y todo eso contribuyó mucho a que tomaran la decisión de incluir los artistas argentinos dentro del concierto de lo artistas reconocidos en el mundo global moderno y contemporáneo”, indica por su parte Adela Casal, representante de la casa de subastas en Buenos Aires.
Di Stasi indica que el reconocimiento de estos artistas está “desde hace 25 años, pero se ha multiplicado en la última década con retrospectivas importantes como la de Berni en el Museum Fine Arts de Houston (2013), donde dentro del contexto de instituciones americanas se exhibió por primera su obra de una manera muy profunda a un público muy receptivo, en Texas. Todo eso ayuda a una revalorización y a una nueva generación de coleccionistas interesados en descubrir y seguir comprando más arte de esta región”, afirma.
El país que más colecciona es Estados Unidos -de hecho el mercado en Nueva York es el más grande del mundo en lo que es mercado de arte se refiere- y “en términos de quién colecciona arte latinoamericano, en este momento la mitad de lo que estamos ofreciendo se vende a coleccionistas europeos o americanos, no latinoamericanos”, dice Di Stassi.Uno de los atractivos de las obras de los artistas latinoamericanos es su precio, a excepción del de Frida Kahlo: “hay mucha obra latinoamericana que está siendo reevaluada y que debería valer mucho más. Este es el momento ideal para que el público empiece a reevaluar estos artistas”, explica.
Pero a su vez, se debe considerar que no son los mismos valores que se suelen conseguir para los artistas de México y Brasil, donde el mercado local tiene mayor presencia que en otros países de la región.
En tanto casa de subastas, Sothebys recibe a los artistas representados por galerías o con trayectorias establecidas en un mercado local, y estos cuando van creciendo y llegan a Nueva York, pueden “amplificar ese interés”, explica sobre el circuito de legitimación en el mercado.¿Cómo se pone un a una obra? “Hay muchos factores que se toman para decidir el rango, el estimado a las obras que subastamos”. El proceso común está basado “en los precios recientes de obra comparable, ya sea a nivel subasta o venta privada y a una proyección de lo que es la demanda actual por una obra de esas características”, analiza Di Stasi.
“Nosotros tenemos el conocimiento de lo que se está vendiendo en el mercado, a qué precios, quién está comprando, quién está vendiendo. Es una conversación con especialistas en la materia”. Se decide en conjunto un precio realista que “demuestre exactamente la demanda del momento para una obra de esas características”, afirma.
Por otro lado, señala que las subastas “es el mercado más legítimo, no es perfecto, pero sí tiene más transparencia que otros y a la larga establece un punto de referencia de un precio y un récord para la posteridad”, concluye.
La subasta prevista para noviembre podría eclipsar el récord anterior para una obra de Kahlo, tras la venta en 2016 de “Dos desnudos en el bosque” (1939) por 8.000.000 millones de dólares, que a su vez en 2006 había superado a los 5.600.000 millones obtenidos por “Raíces” (1943), ambos en Nueva York.”Diego y yo” se convertiría de este modo en la obra de arte subastada más valorada de un artista latinoamericano, y de una artista mujer. Esta subasta también representa la expansión de la categoría de arte moderno que adoptó la casa de subastas al incluir a artistas “infrarrepresentados”, sobre todo mujeres, como un replanteamiento del valor histórico de las subastas.

Las subastas, un ámbito donde lo tradicional comparte poco cartel con lo atípico

Las subastas de obras icónicas como la que se va a realizar a mediados de noviembre en Nueva York con “Diego y yo”, el cuadro de Frida Kahlo que podría batir todos los récords de arte latinoamericano, sacan a relucir del funcionamiento del mercado del arte en ese circuito virtuoso en que los artistas crean, los galeristas promocionan y los coleccionistas adquieren en las grandes subastas, una dimensión cada vez más complejizada por la aparición de piezas “absurdas”, como una pegada con una cinta a una pared o una estatua invisible.
Más allá de Frida Kahlo, si bien el mercado de arte latinoamericano se encuentra en expansión como indica Anna Di Stasi, directora de Arte Latinoamericano de Sotheby’s, la situación es compleja, más aún considerando la escena local, tal como lo describe la docente y curadora Andrea Giunta.
“Un lugar difícil: pocas galerías internacionales tienen en su staff artistas latinoamericanos contemporáneos, son pocas las dedicadas al arte latinoameriano, y son pocos nombres. Algunos museos líderes tienen políticas de adquisición de arte latinoamericano, pero no resultan tan consistentes como para lograrse una representación de nuestros artistas en los grandes museos del arte”, explica a Télam la autora de “Contra el canon”.
“Un hecho significativo es la de la colección Cisneros al MoMA. Un museo, por otra parte, que siempre tuvo interés en el arte latinoamericano. Pero, aunque lo compra no siempre lo expone. Pienso, por ejemplo, que nunca vi en las salas del MoMA el extraordinario cuadro que tienen de Raquel Forner. En cuanto a las galerías profesionales que exponen arte argentino en Argentina, creo que están en un momento difícil. Los coleccionistas deberían apoyar a estas galerías para sostener un mercado profesional, que creo que debe existir junto a otro emergente”, reflexiona Giunta.
¿Cómo se instala un artista en el mercado del arte y de las subastas? “Se instala a partir de las ventas, si no se vende en varias ocasiones baja de las subastas (me refiero en este caso a artistas que no están aún instalados en el mercado y que se presentan en las subastas como un intento de medir sus ventas, su interés entre los coleccionistas). Los factores son muchos. No solo interviene lo personal y biográfico, también el círculo de coleccionistas, si dos compran a un artista (me refiero aquí al mercado local) otros van a comenzar a comprarlo. Es común ver los mismos artistas con distintas obras en las colecciones locales. Las compras no son solo en subastas, también en galerías”, señala.
Por otro lado, consultada Di Stasi sobre el mercado de Asia, indica que está en “crecimiento”, y que “es un mercado muy receptivo a las obras creadas en el occidente y que tiene mucho potencial para aquellos artistas con producción en Estados Unidos o en Latinoamérica. “Lo veo como una gran potencia y no me extrañaría si acabamos vendiendo Bernis en Hong Kong algún día. Pero el mundo es muy chiquito en este momento”, señala en referencia a estos dos últimos años de pandemia.
En paralelo a este tipo de subastas tradicionales se da como contraparte el de obras como “Comediante”, una creación del artista italiano Maurizio Cattelan que consistía en una pegada con una cinta a la pared o la “Estatua invisible” de Salvatore Garau, con precios obtenidos entre 120.000 dólares y 18.000 en el segundo caso.
¿Cómo se comprende el valor que se le atribuye a este tipo de obras? “A mi juicio solo se explica porque en el mercado de arte se mezclan la búsqueda del prestigio (una tapa en el diario lanza el foco hacia el artista y hacia el comprador) pero también porque en el mercado del arte se mueve un dinero cuyos orígenes no siempre son claros. Es demasiado dinero. Pero ciertas obras de Cattelan o de Salvatore Garau, no todas, se sustentan en la fe en el mercado de arte, el prestigio, la originalidad. Son, en un sentido, un anticipo del Bitcoin. Sus precios pueden subir y bajar sin consistencia, el hecho de que estén vivos incide”, analiza Giunta.
“El arte que compran quienes disponen de mucho dinero en ese mercado estelar de las subastas internacionales se basa en muchos casos en la fe y el deseo de poseer, que genera competencia, puja, y sube los precios. No es lo mismo, desde mi perspectiva personal, pagar millones por Frida Kahlo que por la banana de Cattelan. Puedo parecer conservadora, pero son construcciones distintas. La segunda es, para mí, evanescente en el tiempo. Frida se mantendrá y costará cada vez más”, esclarece la investigadora.
“Esos son mercados muy atípicos, no son los mío. No podría dar una respuesta conclusiva sobre cómo se establecen esos valores que no conozco”, refiere por su parte Di Stasi.

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