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Arsat, presente y futuro de la empresa que conecta al país

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Con la proyección de instalar una sede propia de 12 mil metros cuadrados en Bariloche y construir una Estación Terrena en Palmira (Mendoza), sumado al desarrollo de un tercer satélite y la misión de seguir conectando a las escuelas rurales, Arsat abrió las puertas de su estación terrena a Télam-Confiar para conocer cómo funciona esta empresa nacional de telecomunicaciones que hace posible la conectividad en los lugares más recónditos del país.

“A veces uno piensa cuándo voy a usar un satélite, pero se usan y tal vez no nos damos cuenta. Por ejemplo, dan conectividad e internet a las escuelas que no están en centros urbanos del país”, contó a Télam-Confiar Juan Aurelio, subgerente de Operaciones Satelitales de Arsat.

Un recorrido por su estación terrena ubicada en Benavidez, Provincia de Buenos Aires, de 56 mil metros cuadrados, cinco edificios y 29 antenas gigantes, busca mostrar cómo se trabaja en sus centros operativos: de control satelital, Televisión Digital Abierta, Red Federal de Fibra Óptica y Data Center.

Más de 700 personas trabajan en esta compañía, cuyos servicios prestados por los satélites Arsat 1 y Arsat 2 les generaron ingresos por 40 millones de dólares durante el último año, el 28% de los cuales corresponden a a clientes internacionales.

Centro de control satelital

En el centro de control satelital se controlan y monitorean los dos satélites geoestacionarios de telecomunicaciones: son el Arsat-1 y el Arsat-2, localizados a 36 mil kilómetros de altura sobre el plano de Ecuador, que giran alrededor de la Tierra permitiendo establecer servicios de comunicaciones las 24 horas.

Actualmente, hay más de 2.900 escuelas rurales conectadas a Internet Satelital y mediante una iniciativa del Ministerio de Educación, se proyecta conectar 40.000 escuelas más, de las cuales 4 mil  serán de forma satelital.

La misión es brindar conectividad a lugares de la Argentina adonde no llega otro operador: “Cuando vamos a una estación de servicio que está en un lugar remoto y pagamos con un medio electrónico, la comunicación normalmente va por satélite, así que es más común de lo que suponemos la utilización de satélites”, sostuvo Aurelio.

Y añadió: “Este centro es uno de los pocos que existen en Sudamérica, el cual tomó el control de los satélites Arsat desde su lanzamiento, donde los dejaron los lanzadores”.

Desde ahí los llevaron a las posiciones orbitales de Argentina, que fueron otorgadas por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT): “Probamos que los satélites funcionaran bien, que hayan sobrevivido y arrancamos con la etapa de prestación de servicio de comunicaciones (en 2014, con Arsat 1; y en 2015, con Arsat 2)”.

Este hito “calificó a la Argentina como uno de los pocos países del mundo que además de poder diseñar y construir satélites geo, los opera. Eso es lo que te da soberanía espacial, porque no dependés de que otro país te venda un satélite. Ya lo podés diseñar, construir y poner en órbita”, destacó Aurelio.

A la gente que trabaja en el centro se la capacita a través de simuladores, como con los aviones: “Eso no sólo nos permite simular el satélite, sino también todo el ambiente espacial. No llevamos pasajeros, pero cumplimos la misma filosofía de entrenamiento”, explicó.

El equipo ahora se está preparando para el tercer satélite: el Arsat Segunda Generación 1 (SG1), el primero de la segunda generación, cuyo lanzamiento se estima para fines de 2024.

“Es un satélite completamente eléctrico, a diferencia del sistema de propulsión química utilizado en los Arsat 1 y 2”, detalló Aurelio.

La diferencia es importante, remarcó, porque la propulsión eléctrica permite una importante reducción en la masa del satélite al momento de su lanzamiento y de esta manera destinar proporcionalmente mayor potencia y a la carga útil para igual masa total.

Además del tercer satélite, Arsat trabaja en la construcción de una Estación Terrena en Palmira, Mendoza, con una inversión aproximada de 10 millones de dólares. Además, planifica la instalación de una sede propia de 12 mil metros cuadrados en el Parque Productivo Industrial Tecnológico Bariloche (Pitba), con una inversión estimada en 70 millones de dólares.

A partir del nuevo satélite que está desarrollando, va a sumar nuevas antenas al parque de Benavidez, para que puedan operar en banda Ka (un rango de frecuencia que permite transportar grandes cantidades de datos en menos tiempo)  y así brindar banda ancha satelital de alta calidad. 

Televisión Digital Abierta

En otra sala funciona el centro desde donde se monitorea la Televisión Digital Abierta (TDA), el tráfico satelital e internet satelital, además de brindar soporte técnico para los usuarios.

“En el monitoreo del tráfico satelital, se chequean que las portadoras y los clientes respeten los anchos de banda, las potencias y los espacios en los que está cada uno”, contó a Télam-Confiar Marcelo Rodríguez, supervisor de ese centro.

Relató que el esquema de es por rotación, ya que se trabaja las 24 horas los 365 días del año, como en los otros centros de Arsat porque “las tareas requieren supervisión permanente”.

En lo que respecta a la TDA, mencionó que tienen desplegadas 97 estaciones de las cuales están operativas 96, y se encuentran distribuidas geográficamente según densidad poblacional.

Las estaciones se dividen en dos grandes tipos: las RFM, que reciben la señal por satélite; y las RFU, que las reciben a través de fibra óptica.

“La plataforma de contenidos es la misma, son 16 señales que nos llegan a Benavidez al telepuerto a través de distintos medios. Acá se genera el paquete de contenidos y se transmite satelitalmente o a través de la fibra”, describió.

Red Federal de Fibra Óptica

En uno de los pisos de arriba del edificio técnico se encuentra el centro de operaciones de la Red Federal de Fibra Óptica, una amplia red mayorista de transporte de datos que llega a diversos puntos del país.

“La red federal de fibra óptica cuenta con 34 mil kilómetros de fibra a lo largo de todo el país, y más de 1.200 puntos donde hay equipo de Arsat y conectividad física”, describió a Télam-Confiar Juan Carlos Joher, subgerente del área.

El tendido está compuesto por una red troncal federal, organizada en trece regiones geográficas, y redes provinciales interconectadas. Se llega hasta los nodos de cada pueblo, donde el acceso a internet de alta velocidad es limitado.

Como prestador mayorista, Arsat conecta los proveedores locales, principalmente a y cooperativas de telecomunicaciones, quienes se encargan de realizar el “servicio de última milla”, es decir, llegar al consumidor final.

“Nuestra función se divide en tres puntos: configurar la red en forma centralizada; monitorizar, lo que significa tener la red controlada las 24 horas los 365 días; y resolver todos los incidentes y reclamos de los clientes”, enumeró Joher.

Centro Nacional de Datos

Con una superficie de 4.500 metros cuadrados, que alberga sistemas de información y almacenamiento, 600 racks que ofrecen servicios de hosting, cuatro salas de 365 metros cuadrados, se despliega el Centro Nacional de Datos.

Allí también está la sala “cofre” que es de máxima : sus paredes están diseñadas para tolerar inundaciones exteriores, incendios, explosiones y cualquier evento destructivo. Cuenta con autonomía eléctrica y refrigerante

“El data center es el corazón de la red federal de fibra óptica, donde llegan los 36.000 kilómetros de fibra óptica que están distribuidos en todo el país”, remarcó a Télam-Confiar Esteban Tissera, subgerente del centro.

En la sala 1 está alojada toda la capilaridad de la Red Federal de Fibra Óptica llamada el Kilómetro 0 (cero). Las salas 2 y 3 son gemelas de la primera y están equipadas con racks propios y de clientes.

También cuenta con un sector de electromecánica -su más industrial- desde donde se monitorean variables como energía y refrigeración del data center, además de ser el sector que le “da vida” al resto del edificio.

“Además, damos servicios a las áreas satelitales y nos estamos preparando para los próximos proyectos, como el SG1”, remarcó Tissera.

El Data Center “está certificado con altos estándares de normas internacionales, particularmente la ISO 27.001 que es de de la información; y la 9001 que es de calidad”, remarcó a Télam-Confiar, Agostina Taverna, trabaja en el área de gobierno de ciberseguridad en Arsat.

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