90.1 Malvinas Argentinas
1 / 2

Con una muestra de trajes se visibiliza la violencia contra la mujer en las óperas

destacada

Mujeres sometidas por un padre o marido, estigmatizadas por su libertad sexual, despojadas de sus bienes o sus hijos y víctimas de femicidios son las vivencias de las protagonistas de las óperas más famosas del mundo, situaciones que este género artístico romantizó y normalizó pero que el Teatro Argentino de La Plata decidió visibilizar en estos días a través de una muestra de los trajes que esas mujeres, víctimas de violencia, vistieron en obras como “Turandot” o “Madame Butterfly”.

Bajo el título “Mujeres de las artes”, la exposición reúne una docena de trajes confeccionados por el equipo de costureras del emblemático teatro platense para las protagonistas de óperas como “Carmen”, “Otelo”, “Tosca”, “Turandot” o “Madame Butterfly”, entre otras, que invitan a reflexionar sobre las violentas situaciones que atravesaban esas mujeres y que la óptica patriarcal del siglo XIX y de sus compositores naturalizó y aprovechó en aras de la potencia musical e interpretativa.

Quien ingresa al hall del Teatro Argentino se ve atraído de inmediato por hermosos vestidos, con faldas de brocato, seda o terciopelo, mangas abullonadas, corset de encajes y detalles de pedrería, e inevitablemente comienza a tararear el aria principal de alguna ópera, pero bastará leer la reseña colocada al pie de cada traje para que esa alegría se apague.

“Personalidad apasionada y empoderada, nacida en las profundas raíces populares, Carmen fue víctima de femicidio, asesinada por Don José”, dice contundente el cartel que acompaña el traje rojo de la mujer gitana y obrera protagonista de la ópera de George Bizet. Los visitantes la pueden visualizar en aquella escena final, tratando de huir del hostigamiento del hombre que no acepta que la relación está terminada y que, tras acusarla de “traidora” y “demonio”, finalmente la apuñala, quitándole la vida.

Unos pasos más allá, un kimono blanco de “Madame Butterfly” evoca la historia entre una joven japonesa y un norteamericano. Un cartel explica que lejos de ser una historia de amor “crédula e inocente Cio-Cio San amó sin límites. Humillada, abusada y abandonada se suicidó luego que le arrebataran a su hijo”.

En diálogo con Télam, la curadora de la muestra, Angela Márquez, asegura, convencida, que “esas mujeres protagonistas de esas óperas hoy llevarían un estandarte de denuncia contra las violencias a las mujeres”.

“La idea de esta muestra es trabajar los conceptos de violencia de género y la posición patriarcal a través de estas obras, por eso se rescataron los personajes icónicos protagonistas que tenían un mensaje, una forma de denuncia y del que pudimos hacer como una crónica policial, un texto breve que invita a reflexionar, que interpela sobre qué le pasaba a esa mujer en la historia”, explica.

Esos textos breves fueron escritos por el director general y artístico del Centro Provincial de las Artes Teatro Argentino, Ernesto Bauer y el jefe del Archivo Histórico Artístico del Teatro, Marcos Nápoli.

“Tomamos una serie de roles protagónicos y decidimos ubicar dónde aparece esa violencia de género, ese maltrato, esas desigualdades históricas. Esos carteles reflejan esas óperas, que son de 1850, 1910, 1920, donde las desigualdades de género existían, los maltratos eran habituales, los destratos también e interpelan al espectador de la muestra sobre qué le pasó a esa protagonista y por qué siguen sucediendo esas cosas”, cuenta Marcos Nápoli.

El responsable del Archivo afirma que los carteles “ayudan a redescubrir algunos detalles que no se vieron en escena en el momento de presenciar las obras porque es evidente que el poder, el impacto de la sensibilidad de la música te lleva por otro lado y más allá de una línea argumental esos detalles se ven en frio luego -qué le pasó, qué vimos- cuando uno empieza a indagar”. Y agrega, rotundo, que “la idea es generar esa curiosidad y que si el espectador quiere saber más lo indague, los carteles son el disparador”.

“Nedda soportó los celos y la ira de su esposo Cannio. Finalmente la apuñaló quien fuera su compañero de vida y de escenario callejero. Un brutal femicidio en público”, se lee junto al traje de colombina de Nedda, la protagonista de “Il pagliacci”, quien fue asesinada por su esposo, durante la comedia que interpretaban ambos. En el medio de la obra, el hombre se aparta del guion previsto y comienza a exigirle “el nombre” de su amante y a volverse cada vez más violento y amenazante. La mujer se niega y cuando baja del escenario para escapar es asesinada por “el payaso”, quien con rostro desencajado advierte al público que “la comedia ha terminado”.

En el siglo XIX las mujeres que hacían uso de su derecho a elegir libremente con quién tener relaciones sexuales padecían el estigma social, eran “las descarriadas”, como el caso de Violetta de “La Traviata”, de Verdi, cuyo hermoso vestido rojo exhibido ahora en el Teatro Argentino tiene un cartel que recuerda que “Violetta Valery fue meretriz. La sociedad francesa de mediados de siglo dieciocho la discriminó, confiscó sus bienes y la empujó a la miseria.. Murió víctima de la tuberculosis”. Algo similar ocurre con un vestido blanco con encajes que vistió Manon, en “Manon Lescaut”, de Puccini y de quien se lee: “Engañada, manipulada, juzgada y desterrada, Manon murió camino al exilio”.

La muestra también denuncia una de las emociones que para la justicia patriarcal ha sido un justificativo de los femicidios: los celos de un hombre que se cree “deshonrado” por su pareja. Y ahí está el vestido blanco, con cinturón dorado de Desdémona, la coprotagonista de la ópera de Verdi “Otello”, nombre del esposo que en la última escena, antes de estrangularla, le exige que pida perdón por sus pecados ya que no quiere matar su alma y la acusa de “prostituta”. Un cartel sintetiza esta situación: “Desdémona dio muestras constantes de su amor al victorioso Otello. A pesar de ello, por los celos del mismo, murió estrangulada”.

Angela Márquez celebra ese “diálogo” que se establece entre el traje de esa ópera y el espectador a partir de esos textos que acompañan. Se entusiasma con que se generen inquietudes del estilo “Uy mirá lo que le pasó (a la protagonista)” y que se reflexione, por ejemplo, acerca de que “las cuestiones de poder de la que fue víctima Tosca, aún hoy en el 2022 siguen pasando”.

“El mensaje de lo que le pasa a ‘Madame Butterfly’ en el espectáculo queda soslayado por la música pero es re cruel lo que sufrió, es dramático”, apunta.

La curadora destaca además que la muestra tiene otro objetivo también visibilizar la labor de las mujeres que trabajan en la confección de estos trajes y hacerles “un reconocimiento a ese detrás de escena”, que Márquez define como “el trabajo de transformar esa idea que se acerca en papel en esa realidad que se ve en el escenario, un proceso que es como hacer magia”.

La muestra de trajes, que fueron acondicionados y preservados por el coordinador técnico de producción del Teatro, Raúl Gatto, podrá recorrerse todos los sábados y domingos de mayo, de 16 a 19, en el hall central del Teatro, ubicado en la calle 51 entre 9 y 10 de La Plata y, como destacó en la inauguración la del Instituto Provincial de Cultura bonaerense, Florencia Saintout, simbolizan “un acto de reparación y de justicia”.

“Las mujeres no siempre hemos estado en lugares y del modo que queremos estar y eso lo vemos en la ópera, hemos estado subordinadas, objeto de disputa de varones, objeto de adorno, pero esta muestra nos permite reparar y soñar una humanidad que no sea de hombres blancos, donde las diferencias y singularidades, donde todas estemos presentes”, destacó en esa oportunidad.

Etiquetas: