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El hijo del exdictador filipino Marcos logra una victoria aplastante

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El hijo homónimo del difunto dictador Ferdinand Marcos se encaminaba a un rotundo triunfo en las elecciones presidenciales celebradas este lunes en Filipinas, 40 años después de que su padre fuera derrocado y enviado al exilio, informaron medios locales.

Con más del 90% de las boletas escrutadas, el candidato había conseguido casi 30 millones de votos, más del doble que la candidata liberal Leni Robredo, dijeron medios filipinos que citaron extraoficiales proporcionados por fuentes no identificadas de la Comisión Electoral.

Se espera que los resultados completos tarden semanas en verificarse en este país del Sudeste Asiático con miles de islas.

Marcos, de 64 años, cuya compañera de fórmula es hija del actual presidente Rodrigo Duterte, acusado de autoritarismo y violaciones de los derechos humanos, pidió cautela tras las informaciones de la prensa.

“Muchos dicen que se acabó, en realidad todavía no. Pero incluso aunque el conteo aún no haya terminado, mi gratitud no puede esperar”, dijo a periodistas, y llamó a sus seguidores a “vigilar la votación”.

Robredo, por su parte, en un discurso al caer la noche, denunció ciertas “irregularidades” en el proceso electoral, pero reconoció que “cada vez es más claro cuál es la voz de la gente”, respecto de la ventaja que da el recuento extraoficial a Marcos, informó la agencia de noticias Europa Press.

Unos 67 millones de filipinos estaban habilitados a votar en estas elecciones para elegir presidente en reemplazo del polémico Duterte, vicepresidente, diputados, la mitad de los senadores, los gobernadores de provincia y otros miles de responsables locales.

Personas con mascarillas hicieron fila antes del amanecer para sufragar frente a escuelas y otros sitios convertidos en centros electorales a lo largo del archipiélago.

“Un éxito. Las largas filas son magníficas. Los filipinos querían ser escuchados”, declaró George García, de la Comisión Electoral, en un mensaje a periodistas.

Marcos votó con su hermana menor, Irene, en la escuela Mariano Marcos en la norteña de Batac, de donde es oriunda su familia.

A su vez, Robredo fue recibida por simpatizantes que coreaban “Leni, Leni” cuando llegó a votar a una escuela del de Magrao, en el centro del país.

Tras una áspera campaña, las encuestas de opinión ya apuntaban hace semanas a una clara victoria de Marcos.

Bajo la ley electoral filipina, el ganador es el que obtenga más votos, sin necesidad de un porcentaje mínimo de respaldo.

Desde que Robredo anunció su intención de disputar la presidencia en octubre, surgieron grupos de voluntarios en su apoyo a lo largo del país buscando convencer a los votantes.

La de Marcos se esmeró en encubrir el historial brutal y corrupto del régimen de su padre y en aprovechar el desencanto de los votantes con los últimos Gobiernos.

Luego de seis años de Gobierno autoritario de Duterte, que se señaló por una violentísima guerra al narcotráfico, defensores de derechos humanos, la Iglesia Católica y analistas políticos expresaron temor de que Marcos se sienta impulsado a gobernar con aún más dureza si gana por amplio margen.

“Creemos que la crisis de derechos humanos va a empeorar en el país”, declaró Cristina Palabay, secretaria general de la alianza Karapatan de derechos humanos.

Robredo, una abogada y economista de 57 años, prometió limpiar la política filipina, una democracia que arrastra una tradición de feudalismo y corrupción.

Marcos y su candidata a vicepresidenta, Sara Duterte, ambos hijos de líderes autoritarios, insistieron en que son los más calificados para unificar al país.

Cientos de miles de simpatizantes vestidos de rojo llegaron el sábado al mitin de Marcos y Duterte en Manila, en el cierre de su campaña.

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