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En 15 días hubo 5 casos de “delito amateur” en el conurbano y buscan concientizar a los vecinos

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Sergio Berni dijo que el “delito amateur” va en aumento en la provincia de Buenos Aires.
Al menos cinco casos de víctimas de robo que se resistieron y mataron a sus asaltantes se registraron en los últimos 15 días en localidades del Gran Buenos Aires y motivaron la reacción de las máximas autoridades en Seguridad de la provincia, que consideraron a esos hechos como una nueva modalidad de “delito amateur” para el cual trabajan en un estudio sociológico y un programa de concientización ciudadana.
Además de esos cinco hechos ocurridos en los primeros días de octubre en territorio bonaerense, entre ellos el del panadero que forcejeó y asesinó de varios balazos a un joven que pretendió robarle la camioneta en La Matanza cuyas imágenes se viralizaron en las redes sociales, otros dos episodios ocurrieron en las provincias de Mendoza y de Santa Fe.
Días atrás, tras la aparición de los primeros casos, el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, enmarcó este tipo de episodios como una nueva modalidad que definió como “delito amateur” y que, según dijo, va en aumento en la provincia de Buenos Aires.
“Hay una modalidad de defenderse cada vez más porque cada vez nos cuesta más reponer lo que nos roban (…) este delito amateur, que se genera todos los días y va aumentando todos los días en la provincia de Buenos Aires, tiene como consecuencia la posibilidad de que la víctima se convierta rápidamente, a través de su defensa, en el agresor, por eso estamos trabajando por sobre todas las cosas en la concientización de la ciudadanía”, remarcó.
Además, explicó que impulsó desde la cartera de Seguridad la realización de un estudio sociológico específicamente para analizar la situación.
Fuentes del Ministerio de Seguridad a cargo de Berni aseguraron a Télam que ese estudio “está en pleno proceso y aún no ha finalizado”Una seguidilla de casos desde setiembre
La seguidilla de casos comenzó el pasado 30 de septiembre cuando un adolescente de 16 años resultó gravemente herido a golpes luego de que un remisero junto con un amigo irrumpieron en una vivienda del partido bonaerense de Almirante Brown y lo atacaron tras acusarlo de haberle robado su auto horas antes.
El adolescente quedó internado con una fractura de cráneo y el remisero y su amigo quedaron detenidos por el delito de “tentativa de homicidio, lesiones, violación de domicilio y daño”.
Un día después, en la ciudad santafesina de Rosario, un joven de 25 años señalado por el robo de un auto, fue golpeado por vecinos que lo detuvieron cuando pretendía escapar con el vehículo.
El joven falleció tres días después producto de la golpiza recibida y el propietario del auto robado estuvo demorado y luego recuperó la libertad, detallaron voceros del caso.
El panadero que forcejeó y asesinó de varios balazos a un joven que pretendió robarle la camioneta en La Matanza
Entre los casos más resonantes del último tiempo se destaca el protagonizado por un panadero de la localidad bonaerense de Rafael Castillo, partido de La Matanza.
El sábado 3 de octubre, Gerardo Caivano (36) se encontraba junto a su hijo a bordo de su camioneta Volkswagen Amarok estacionada y fue interceptado por cuatro delincuentes armados, de los cuales dos lo amenazaron con dispararle, ante lo cual, descendió de su camioneta y se trenzó en lucha con uno de ellos.
En medio del forcejeo, el panadero le arrebató al delincuente su arma y efectuó varios disparos que impactaron en el segundo cómplice, quien cayó muerto junto a la camioneta.
En tanto, los otros dos delincuentes escaparon a los tiros, y estos balazos aparentemente impactaron en la camioneta del panadero, que resultó ileso al igual que su hijo.
Por el hecho hay cuatro jóvenes detenidos, uno de ellos adolescente, señalaron voceros judiciales.
En tanto, un hombre de nacionalidad colombiana se resistió a un asalto en su casa del partido de Moreno y mató a un delincuente armado con el que forcejeó, en tanto que él resultó herido de un balazo en una pierna.
Para los investigadores, se trató de un “robo al voleo” en el que el hombre actuó en su legítima defensa.
El último domingo, Walter Acevedo (41) asesinó de un tiro a Lautaro González (23), a quien acusó de querer robarle la camioneta en la puerta de su casa de la localidad bonaerense de Berazategui, cuando estaba junto a su hermano.
En una secuencia que quedó grabada por al menos dos cámaras de seguridad que se viralizaron en las redes, Acevedo forcejeó con González y lo mató de un disparo en el cuello tras arrebatarle el arma y quedó detenido e imputado de “homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego”, según indicaron las fuentes.También en la zona sur, partido de Quilmes, Alan Figueroa (20), fue asesinado a puñaladas y otros tres familiares resultaron heridos tras ser atacados por varios vecinos que los acusaron de haberles robado un televisor.
Figueroa caminaba junto a dos de sus hermanos y un sobrino cuando un grupo de vecinos de apellido Sosa los interceptó y atacó con cuchillos.
Los acusados están detenidos imputados de “homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas” por Figueroa y “tentativa de homicidio” por el ataque a los hermanos y el sobrino de la víctima.
Por último, el pasado martes en la ciudad mendocina de Las Heras, un colectivero arrolló y mató a uno de los dos ladrones que intentó subir a robar al transporte que conducía.
El conductor no fue detenido, aunque quedó a disposición de la justicia, señalaron las fuentes.

El dolor por no poder regresar a sus casas ni retomar su vida habitual
Entre el caso del médico Lino Villar Cataldo, en Loma Hermosa, y el del herrero jubilado Jorge Ríos, en Quilmes, hay cuatro años de diferencia, pero el resultado es el mismo: ambos aún padecen los traumas de lo vivido, recibieron amenazas permanentes y jamás pudieron regresar a sus casas para continuar su vida habitual.
“Vivir en estas condiciones y retrotraerse permanentemente a aquel 26 de agosto de 2016, es muy feo, es un sufrimiento diario”, dijo el médico cirujano Villar Cataldo en una entrevista con Télam.
Esa noche de hace cuatro años, el hombre se retiraba con su Toyota Corolla de su consultorio de la calle Ombú 6865, de Loma Hermosa, y fue abordado por un delincuente, luego identificado como Ricardo “Nunu” Krabler (24).
Según dio por probado la fiscalía, el asaltante le dio un culatazo en la cabeza, se subió al vehículo del médico con fines de robo y terminó muerto de cuatro balazos efectuados por el hombre con una pistola Bersa Thunder Pro calibre 9 milímetros.
“Mi vida ha cambiado totalmente, a pesar de que siempre trato de hacer las cosas lo más normal posible, pero por más esfuerzo que realice, no es lo mismo”, explicó Villa Cataldo.
“Esa casa (donde ocurrió el hecho) está desocupada. Mi hijo tuvo que abandonarla y pagar un alquiler y yo tuve que abandonar el consultorio. Aunque pudiera, no volvería porque quién me daría seguridad”, relató.
Villar Cataldo, que fue declarado “no culpable” por un jurado popular durante un juicio realizado en 2018, apuntó contra la Justicia, a la que aseguró que está “muy contaminada” y “es poco confiable” y que “que no hay prevención” en materia de seguridad por parte del Estado.
Por último, el hombre afirmó que “quiere irse del país” y que por el miedo tuvo que restringir su horario de atención a los pacientes.
“Cuando salgo de mi casa o del consultorio, miro para los cuatro costados, es una situación fea, desagradable y angustiante”, expresó.
En julio último, el jubilado Ríos protagonizó un hecho con características parecidas a las de Villar Cataldo: En medio de un robo en su vivienda de Quilmes, el hombre se resistió y mató de dos balazos a Franco Martín Moreyra (26), quien se hallaba junto a otros cuatro delincuentes.
Gabriela Ríos, una de las hijas del jubilado, dijo a Télam que su padre “no la está pasando bien” y que continúa con tratamiento psicológico y psiquiátrico desde aquel día.
“Está muy medicado por un bajón fuerte que tuvo. La psicóloga viene día por medio. Ver lo que le pasó al panadero (Gerardo Caivano) le hizo subir mucho la presión porque le hizo recordar su caso”, aseguró la mujer.
Gabriela dijo que la casa donde vivía su padre continúa con custodia policial y que no poder volver a habitarla “es el dolor más grande” de su padre.
“El mayor duelo es que quiere volver a su casa. Es un dolor similar al de estar velando a una persona por siempre. Es el dolor más grande irse de una casa donde pasaste cumpleaños, fines de años, donde los nietos aprendieron a caminar, jugábamos de chicos. Esa casa la hicieron mi papa y mi mamá”, recordó emocionada, y agregó: “Es como irte del país porque te echaron”.
Además, aseguró que el barrio “no es el mismo” y que los vecinos reforzaron los sistemas de seguridad, colocaron una alarma vecina y rejas en las casas.
Para finalizar, la mujer aseguró que ella y su familia hacen un gran esfuerzo para que su padre no caiga en un pozo depresivo y reflexionó: “Ser víctima de la delincuencia en los adultos mayores hace estragos. Hay que abrir los ojos para visibilizar al adulto mayor, que la sociedad a veces lo usa como descartable. Sin embargo son una parte muy vulnerada; cuando la víctima es un adulto mayor, algo anda mal”.

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