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Francisco y el titular de la OIEA analizaron el peligro nuclear de la guerra en Ucrania

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El papa Francisco y el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, analizaron el peligro nuclear de la guerra en Ucrania durante una reunión que mantuvieron en el Vaticano, informaron fuentes oficiales a Télam.

Francisco recibió este jueves a Grossi en el Vaticano en una reunión centrada en las posibles implicancias nucleares del conflicto iniciado con la invasión rusa a Ucrania el 24 de febrero pasado y otros temas vinculados, como el denominado programa iraní de 2015.

Este lunes, al recibir al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, el Papa había planteado que “lamentablemente, la amenaza nuclear es evocada todavía hoy, arrojando al mundo en el miedo y la angustia”.

En las últimas horas, Grossi planteó en diálogo con la prensa en Italia su preocupación por la situación en la central nuclear ucraniana de Zaporizhzia, en la que consideró que “se juega con fuego”.

“Los ataques a la central nuclear de Zaporizhzhia se han vuelto rutinarios: es increíble. También le dije al Consejo de Seguridad de la ONU, estamos jugando con fuego y corremos el riesgo de un nuclear: debemos evitarlo absolutamente”, agregó el diplomático sobre la situación en la planta que visitó en octubre pasado.

Grossi anunció además que la semana próxima viajará a Ucrania para reunirse con el de ese país, Vladímir Zelenski, con el primer Denis Shmigal y con el ministro de Asuntos Exteriores, Dmitri Kuleba.

Esta semana, al recibir a los embajadores de los Estados con relaciones con la Santa Sede, Francisco había pedido también que se retomen las negociaciones por el programa nuclear iraní como forma de “garantizar un futuro más seguro”; al tiempo que advirtió por una “tercera guerra mundial” ya en curso.

“Lamentablemente, la amenaza nuclear es evocada todavía hoy, arrojando al mundo en el miedo y la angustia”, sostuvo al inicio de esta semana, tras recordar la denominada “crisis de los misiles” de 1962.

“Desde este punto de vista, despierta una preocupación particular el estancamiento de las negociaciones acerca del reinicio del de Acción Integral Conjunto, más conocido como Acuerdo sobre el programa nuclear iraní”, pidió en esa dirección.

El pacto fue alcanzado en Viena el 14 de julio de 2015 entre Irán y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China) más Alemania.

“Deseo que se pueda llegar cuanto antes a una solución concreta para garantizar un futuro más seguro”, agregó, antes de denunciar que “hoy está en curso la tercera guerra de un mundo globalizado”.

El firmado por el que pidió el Papa, por el que Irán se comprometió a renunciar al de armas nucleares, está suspendido desde que el expresidente de Estados Unidos retirara a su país del acuerdo, tras lo cual la república islámica comenzó a enriquecer uranio por encima de los niveles permitidos.

En septiembre de 2022, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) había afirmado que “no puede garantizar que el programa nuclear iraní sea exclusivamente pacífico”, debido a la falta de explicaciones sobre la detección de uranio en instalaciones no declaradas por ese país.

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