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La experiencia de quienes eligen vivir sin WhatsApp

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Un funcionario público, un escritor y un periodista cuentan cómo realizan sus tareas sin la conexión permanente de la aplicación más usada en Argentina.

Argentina es uno de los países donde más usuarios de usan la aplicación de mensajería WhatsApp. En los hábitos de comunicación, primero reemplazó a los mensajes de texto (SMS) y luego a las llamadas telefónicas. Sin embargo, hay personas que se resisten a utilizar la aplicación y, lejos de tener una vida de ermitaños retirados, logran vivir en “el mundo de hoy”. MDZ conversó con tres profesionales que no usan WhatsApp, aunque se desempeñan en tareas de mucho contacto con otras personas: un funcionario público nacional, un escritor y un periodista.

Balance de necesidades

¿Cómo entrevistar a alguien que no tiene WhatsApp? Hace diez años en las redacciones había un teléfono fijo al lado de cada computadora. Las teclas se gastaban de tanto marcar y el tubo solía quedar tibio al final de cada consulta. Hoy eso no existe. Al entrevistado se le cuenta en un mensaje cuál es el tema y se le pregunta, en todo caso, si podemos llamarlo. Es ya un gesto de cortesía.

De modo que al escritor Martín Kohan solo queda llamarlo. No responde. Eso es lo que se espera hoy de cualquier adulto ocupado ¿Quién atiende una llamada de teléfono desconocido? Antes de volver a insistir se podrían consultar datos de Statista. El 93% de los usuarios de en Argentina tiene WhatsApp (entre 16 y 64 años). En el porcentaje llega a 83%, en Estados Unidos alcanza el máximo de 31% (en usuarios de 18 a 34 años).

Han pasado veinte minutos. Llega un mensaje de texto de Kohan: “Ahora así”. Nada más. Luego de la correspondiente introducción y el motivo de la llamada, el escritor porteño responde que su decisión es sencilla: “Nací sin WhatsApp”. Ante cada nueva tecnología, él se pregunta si la necesita o no la necesita: “¿Para qué incorporar cosas que no necesito como si las necesitara. En la lógica del consumo uno compra lo que no necesita. Yo compro cantidad de cosas que no necesito, me agarra a cada rato”. 

MARTÍN KOHAN, ESCRITOR. / FOTO: GENTILEZA

“Si alguien me llama por teléfono, me interrumpe una vez. Si alguien me manda un mensaje de texto para avisarme que me va a llamar por teléfono, me interrumpe dos veces. ¿Por qué una persona supone que es más amable avisarme? Llamame, y te atiendo, y si no puedo, no te atiendo”, señala el escritor.

La imagen social y los libros de Kohan están en manos de las editoriales que lo publican. Salvo una cuenta de Twitter que el autor ha utilizado (solo a veces) para responder falsedades o acusaciones sobre su persona. En el análisis inverso, el intelectual, profesor de Teoría Literaria en la UBA, tiene bien claro lo que sí necesita: “Mi trabajo se nutre fuertemente del poder de concentración:  leer, escribir, preparar clases, textos. Necesito concentrarme lo mejor posible. Yo me distraigo cuando tengo al alcance de la mano. Leo y escribo de manera más dispersa”.

Hasta 50 llamadas por día

Guillermo Amstutz, jefe de Vialidad Nacional en Mendoza, tiene motivos suficientes para estar comunicado en forma constante. Pero tampoco usa WhatsApp, nunca lo tuvo. En cambio, hace o recibe entre 40 y 50 llamadas diarias. En ocasiones puntuales también usa el mensaje de texto tradicional, sobre todo para pedirle o enviarle a su secretario. Aunque prefiere siempre hablar por teléfono. 

Amstutz es un funcionario siempre disponible para hablar con la prensa. Esta vez no es para preguntarle sobre el avance de una obra en determinada ruta. El hombre ríe al escuchar el tema de la nota: “Decime que no soy el único” y alega que “cuando hablás por teléfono con la persona te entendés en dos minutos”.

GUILLERMO AMSTUTZ, FUNCIONARIO PÚBLICO. / FOTO: GENTILEZA

Dice el ex de Las Heras: “En forma permanente me gusta el diálogo en forma directa y también me gusta tener lo que yo necesito, no una inundación de temas que me ocupan tiempo, me distraen y no siempre son útiles. He podido mostrar en estos tres años en Vialidad Nacional, sin Whatsapp, no me he perdido de ninguna información necesaria. Cada vez que he tenido que resolver un problema he recurrido al diálogo. En el trato humano, hay entendimiento, infracciones de voz, pequeñas comas y silencio que se pierde en una comunicación mecanizada donde tengo que escribir una frase y hablar algo sin que me interrumpa. No siempre la idea queda redondeada con lo que necesita el otro”.

Sobre las redes sociales en general Amstutz las percibe como una inundación de innecesaria, que muchas veces se malinterpreta. Tuvo un Facebook con 12.000 seguidores, que usó como candidato electoral (en 2019 se postuló para de Las Heras por el Frente Elegí), pero con la ayuda de 3 ó 4 personas que lo asistían. “Lo cerré”, admite. También tiene una cuenta de Twitter que no menciona ni recuerda. 

Comunicador social sin WhatsApp

Sergio Tonarelli también responde ante la primera llamada. Una ex compañera del diario La Mañana, de Córdoba, le había avisado que iban a contactarlo de MDZ. “Soy consciente de que soy un bicho raro, no me molesta”, responde de entrada. Él es periodista, vive en el centro de Carlos Paz y tiene un diario que cubre noticias referidas a los 422 municipios y comunas del interior de su provincia. También asumió la presidencia de una biblioteca popular hace poco y, como la comisión directiva tiene un grupo de Whatsapp, Sergio aclaró: “Si hace falta usarlo, yo renuncio”. Su hermana le trajo un IPhone nuevo de Estados Unidos. “Le ponés Whatsapp, me dijo. Y se lo devolví”, recuerda.

Claro que por su profesión Tonarelli tiene un costo extra en llamadas. Desde que sacó su diario Córdoba Interior informa, el comunicador se encargó de conseguir un plan conveniente de telefonía, que le permitiera comunicarse sin límite. “Acá siempre ha sido muy caro hacer llamadas, por eso creció tanto el whatsapp. En otros países no es así”.

SERGIO TONARELLI, PERIODISTA. / FOTO: GENTILEZA

Para obtener inmediata y de primera mano, el periodista utiliza Facebook en la computadora. Para compartir las noticias de su diario también usa Instagram y Twitter. Cada vez que requiere completar una información habla con sus contactos. “No me afecta en lo más mínimo, llamo por teléfono a intendentes, estoy tan tranquilo, tan feliz. Cada uno hace de su vida lo que quiere y no jode a los demás”.

Es interesante ver, desde la mirada de ellos, cómo se comporta el resto del mundo, que usa sin cuestionamientos la aplicación de mensajes para texto y voz. Amstutz se asombra por el nivel de molestia que soportan sus colaboradores, sobre todo en los grupos de Whatsapp. Tonarelli dice que no soporta “estar al lado de una persona que está ta ta ta con el mensajito”. Kohan se aferra a las llamadas simples por teléfono y aclara que “los que desertan son otros”.