90.1 Malvinas Argentinas
1 / 2

“La Gloria” del cine en una travesía narrada por Javier Torre

destacada

 El cineasta Javier Torre publicó “La Gloria”, un fascinante viaje en torno a las laureadas presencias de los filmes “Viridiana”, de Luis Buñuel, y “La mano en la trampa”, de su padre Leopoldo Torre Nilsson, en el Festival de Cannes de 1961 que sueña con poder convertir en una película y cuya trama atribuye a que creció “escuchando a la gente de cine”.
“Así como Ricardo Güiraldes pudo escribir ‘Don Segundo Sombra’ por haberse criado escuchando a los gauchos, yo pude escribir ‘La Gloria’ escuchando a la gente de cine, a la que quiero mucho, con algunas excepciones por supuesto”, confiesa Torre en una entrevista con Télam.
La novela sorprende por un relato puntilloso que recorre aspectos de los rodajes de ambos largometrajes, el hostil contexto político en el que alumbraron y el suceso internacional que consiguieron en Cannes.
“Llegué a esa reconstrucción minuciosa porque mi memoria es muy visual, recuerdo los objetos, los gestos, las miradas de las personas. Y además tengo una memoria auditiva que me hace recordar los tonos de las voces. Y obviamente, como nos pasa a todos, sueño de tanto en tanto con mis padres, a los que quise mucho porque pertenecieron a un mundo que ya no existe y se respetaron siempre, aun distanciados”, consigna el artista, de 70 años.
Torre es licenciado en Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y en el cine (donde debutó como guionista de “La maffia”, filme que su padre dirigió en 1972) hizo una decena de películas, entre ellas, “Fiebre amarilla” (1983), “Las tumbas” (1991), “El juguete rabioso” (1998), “Un amor de Borges” (2000), “Vereda tropical” (2004) y “El almuerzo” (2015).
Pero, además, publicó el libro de relatos “El placer inglés”, la obra teatral “El embalsamador” y las novelas “Rubita”, “Quemar las naves” y “Las noches de Maco”.
“Sueño de tanto en tanto con mis padres, a los que quise mucho porque pertenecieron a un mundo que ya no existe”, consigna el artista, de 70 años.Télam: ¿En qué momento sentiste que había una historia para contar a partir de aquel histórico Festival de Cannes de 1961?Javier Torre: Llevó tiempo darle una estructura, leer tanta documentación, buscar fotografías, videos, organizar los recuerdos y decidirme a escribirla. Además son historias diferentes que se entrecruzan, y que hasta pueden leerse por separado: los rodajes, la trama de la censura, los censores y los grupos de choque (que todavía hoy perduran), la historia de mi familia y el colegio, los derroteros de cada película, los viajes, las historias de amor de mi padre con mi madre y con Beatriz Guido (una muy triste y la otra muy glamorosa), de Buñuel con Jeanne Rucar y de Gustavo Alatriste, el mueblero millonario que entra al cine deslumbrado por Silvia Pinal. Y hay otra historia, muy sutil, semioculta, sobre robos de cartas, negativos desaparecidos, antigüedades y bibliotecas hoy ocultas. Y por ultimo una reflexión sobre el país, sobre nuestro destino, sobre las pérdidas y el paso de los años.T: ¿Qué liga a “Viridiana” y “La mano en la trampa?JT: Ambas son obras excelsas del cine, no solo el de habla hispana. Y están profundamente ligadas por sus directores, los dos comprometidos hasta la médula por sus vidas en el cine. Directores que pasaron infinitas dificultades, enfrentaron al poder, sufrieron exilios, censuras, persecuciones, oprobios. Y que se sobrepusieron a todo. Por lo demás el actor protagonista, el inolvidable Paco Rabal, fue el mismo, y los productores españoles también. Las dos películas se rodaron con semanas de diferencia y los dos directores ya eran reconocidos en Cannes (Buñuel por “Nazarín” y mi padre por “La Casa del Ángel”) y tenían el apoyo y el respeto del mas grande historiador y critico del cine, Georges Sadoul, autor de la “Histoire General du Cinema” y profesor en La Sorbona.
“Hay que recordar que hace muy pocos años grupos violentos vinculados a la Iglesia atacaron las obras de Leo Ferrari en el Centro Cultural Recoleta”.T: ¿Ser parte de la trama de la historia fue una traba? ¿De qué manera aquel padre poco presente devino en el artista admirado?JT: Una vez mi querido amigo Pacho O’Donnell me dijo que los padres que trabajan mucho nunca son padres ausentes si sus hijos saben de qué se trata el trabajo que están haciendo. Esta es una reflexión muy atinada, muy interesante. Y yo ahí me di cuenta que mi padre estuvo siempre cerca, aunque a veces pasábamos un año entero sin verlo. Estaba haciendo películas, eso era algo deslumbrante, aunque alguna gente nos miraba mal.T: ¿Sentís nostalgia del peso y la importancia del cine en aquellos años? ¿Cómo ves a la industria audiovisual actual?JT: En los 60 surgió una generación que todavía hoy ejerce influencias, en particular por la construcción del cine de autor y por la idea de los derechos de los directores de cine. Hoy ese pensamiento sigue vigente, a pesar de las enormes dificultades. Creo que es un momento muy dramático, pero también estoy convencido de que con aquellos ejemplos deslumbrantes sabremos salir adelante una vez más.
“En los 60 surgió una generación que todavía hoy ejerce influencias, en particular por la construcción del cine de autor”.T: En relación a las tensiones que provocaron las dos películas que te ocupan ¿Creés que el arte en general debe generar esos sacudones?JT: El arte siempre ha generado tensiones, enfrentamientos, luchas de poder. En los 60 se acusaba a Buñuel de ser blasfemo, se lo condenó incluso a prisión en Italia, se excomulgo a sus colaboradores y hasta a la música de Haendel. Pero también hay que recordar que hace muy pocos años grupos violentos vinculados a la Iglesia atacaron las obras de Leo Ferrari en el Centro Cultural Recoleta. Hay un punto en común entre las esculturas de Ferrari y “Viridiana”.T: ¿Cómo imaginás el salto de la novela a la película?JT: El salto de la novela al cine es un sueño, un desafío enorme, inclusive irrealizable en este momento de pandemia. Es dramático, si a eso se suma también que la situación de nuestra industria es casi terminal. Actores, actrices, directores, técnicos, exhibidores, todos al borde del abismo por una crisis estructural que es de larga data. Sin embargo no tengo dudas de que saldremos adelante mediante una convocatoria de mucha unión y mucha energía positiva.

Etiquetas: