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La protagonista del fallo FAL: “Ninguna víctima tiene que pasar por una odisea judicial”

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(Nota publicada el 22/02/2020)

La joven que generó el denominado fallo F.A.L. de la Corte Suprema que determinó que las mujeres violadas embarazadas pueden acceder a un aborto no punible reconstruye su historia. “Me robaron parte de mi infancia y adolescencia, y siento ese peso, ese dolor”, afirmó.
“Ninguna víctima de abuso tiene que tener un hijo sin consentimiento, no tiene por qué pasar por una odisea judicial como yo”, dijo la joven cuyo caso generó el histórico fallo F.A.L. de la Corte Suprema que determinó que las mujeres violadas embarazadas pueden acceder a un aborto no punible, en la primera entrevista que brinda a un medio.
Ella tiene un nombre precioso, pero no quiere que se publique y por eso en esta entrevista estuvo identificada como AG.
Aceptó que la nota fuera por teléfono y dialogó con Télam: “Me sigo encontrando conmigo misma, con mi familia y amigas. A mi me robaron parte de mi infancia y adolescencia, y siento ese peso, ese dolor”.AG tenía 15 años en 2010 cuando quedó embarazada producto de las violaciones que sufría desde los 11 por parte de su padrastro, Orlando Nahuelmir, oficial de la policía de Chubut.
Su mamá, a pedido de ella, solicitó un aborto en el hospital de Comodoro Rivadavia “porque no podía tomar otra decisión”, afirmó la joven.
“Yo era una nena. No era algo que yo quería, que busqué o provoqué”, remarcó AG, pero las autoridades del centro de salud, ante su caso, recurrieron a la justicia.
Al ser menor de edad fue su mamá, Aurora, con el patrocinio legal de Sandra Grilli, quien se puso a la par de su hija para acceder al derecho. Hubo marchas reclamando que se hiciera la práctica y se condene al violador, apoyos de autoridades nacionales de Salud y Justicia y de organizaciones de mujeres.
El reclamo fue rechazado en primera y segunda instancia por la Justicia de Chubut y recién cuando el Tribunal Superior provincial encuadró el caso como uno de los supuestos de aborto no punible del artículo 86 del Código Penal, se realizó la práctica.Ese artículo establece que los abortos no son punibles “si existe un peligro para la vida o la salud de la madre o si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente”.Pero un funcionario judicial de la provincia recurrió la sentencia para que no sentara precedentes en el país.
Así llegó a la Corte Suprema de Justicia y se convirtió en un fallo histórico en 2012, ya que el máximo tribunal determinó que cualquier mujer puede acceder a un aborto no punible en caso de que el embarazo sea producto de una violación, sin importar su salud mental.

“Cuando escucho hablar del caso FAL tengo sentimientos encontrados, porque cuando me pasó a mi no se podía acceder al aborto si eras víctima de violación, sin pasar por la justicia. Y ahora pasa lo mismo, todavía se les niega a muchas niñas, a mujeres”, afirmó AG.”Tiene que haber educación sexual, acceso a información y a anticonceptivos”, resaltó en diálogo con Télam.
Nahuelmir fue condenado el 4 de julio de 2011 a la pena de 8 años de prisión por “ser penalmente responsable del delito de estupro agravado por ser cometido contra una menor de 18 años, aprovechando la situación de convivencia preexistente”.
El violador está libre “porque le dieron re pocos años. ¡Con todo el daño que me causó a mi y mi familia! Tengo angustia y bronca, porque no piensan en que puede volver a dañar a otras niñas”, afirmó la víctima.
AG decidió no volver a recurrir a la Justicia: “Sería abrir otra puerta y no estoy preparada para eso”.
Ahora, vive con su hija de 5 años y con su madre, luego de haber estado casada, haberse mudado a otra ciudad y dejado sus estudios de profesorado de nivel inicial.Después de una violación no tenés autoestima. A mi me costó mucho amarme otra vez”A.G. “Me separé hace unos meses. El padre de mi hija es violento. Después de una violación no tenés autoestima. A mi me costó mucho amarme otra vez, y con él me bajó la autoestima, sufrí violencia verbal, psicológica, emocional y luego física. Y ahí me fui con lo puesto y lo denuncié”, relató de corrido, como queriendo que pase rápido esta etapa.
“Sentí que me iba a matar. No podía poner en riesgo a mi hija. ¿Qué ejemplo le daba? Normalizaba a un hombre violento. No quiero eso para ella. Quiero que ella se sienta valorada. Le enseño que nadie puede tomar su cuerpo, que me puede contar todo”, remarcó.
Reconoció que el embarazo de su hija fue “un proceso difícil”, porque ella ya había estado embarazada producto de una violación.
“Tenía miedo por ella, no quería que le pase lo mismo que a mí, pero cuando nació ese miedo se convirtió en cuidado, en enseñarle a quererse y cuidarse”, recordó.

AG habló con admiración de su mamá: “Fue muy difícil todo el proceso para ella, pero es nuestra mujer fuerte y valiente que siempre me mostró que se puede salir adelante”.
Valoró el apoyo de sus cuatro hermanos y sus cinco hermanas y de una amiga que en estos 10 años “estuvieron siempre”.
“La pasé mal y ahora estoy bien”, remarcó y agradeció a la abogada y todas las personas que acompañaron a su mamá en ese momento y a las organizaciones.
AG encontró en la escritura una terapia: “Quiero publicar un libro, ya escribí mucho. Es un relato fuerte sobre todo lo que le pasa a una niña abusada, sobre cómo se logra salir de la depresión, sobre la importancia de las personas que estuvieron a mi lado. Y quiero agregar ahora mi experiencia como sobreviviente de violencia”, afirmó.
“No puedo pedirle a diputados y senadores que sientan lo que pasa a una niña violada embarazada. Pero sí pueden ponerse en el lugar de padres, madres, abuelos. ¿Que harían si sus hijas o nietas pasaran por eso? Quizás así puedan tomar conciencia de lo importante que es su decisión”, dijo.
AG de 25 años (al momento de la entrevista), trabaja y va a comenzar a estudiar el profesorado en Educación Física.”Se puede salir y necesitamos no estar solas”, es la frase que elige para cerrar la entrevista.

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