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Los emigrantes venezolanos, con problemas en cinco de los ocho países que más los acogen

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El 25 de septiembre pasado, durante una manifestación de 5.000 chilenos, quemaron un campamento de venezolanos en situación de calle. Foto: AFP
Las recientes manifestaciones en Chile volvieron a poner en primera plana la crítica situación que atraviesa buena de los alrededor de seis millones de emigrados venezolanos en cinco de los ocho principales países receptores de esa migración.
Los principales países receptores son Colombia (1,7 millones), Perú (un millón), Estados Unidos (465.200), Chile (457.300), Ecuador (451.100), España (415.000), Brasil (261.400) y la Argentina (173.200), según el último informe de la para las Migraciones (OIM) de la ONU.
En general no se reportaron inconvenientes para los venezolanos en Estados Unidos y España, situación que algunos expertos consultados por Télam atribuyeron a las condiciones más rígidas que esos países imponen al ingreso de inmigrantes.
Tampoco en la Argentina, donde la lejanía y la diferencia de clima con Venezuela operan como barreras a la hora de decidir la mudanza, y además -según el coordinador del Observatorio Diáspora Venezolana, Tomás Páez- los sucesivos Gobiernos dieron “facilidades” al establecimiento de venezolanos.Colombia
Colombia es el mayor receptor y pasó de hospedar a menos de 100.000 venezolanos hace cinco años a 1,7 millones en la actualidad.
Aquella primera migración, compuesta esencialmente por profesionales y técnicos petroleros despedidos de la estatal Pdvsa y empresarios afectados por las expropiaciones, se convirtió en una mucho más masiva, integrada en su mayoría por personas que “se mueven entre la urgencia y la necesidad”, según un reciente informe del diario madrileño El País.
Ni el Estado colombiano ni las ciudades “estaban preparados” y “la ciudadanía tampoco”, lo que “ayuda a entender que dos tercios de la población se mantengan en una posición de rechazo frente a los recién llegados”, agregó el periódico.
En ese contexto, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López -del partido progresista Alianza Verde-, dijo en marzo pasado, tras el asesinato de un policía, que no era “la primera vez” que se registraban “actos muy violentos de migrantes venezolanos” que “primero asesinan y luego roban”.
Cinco meses después, López propuso la creación de un comando policial especial para la identificación de inmigrantes.
Colombia, el mayor receptor, pasó de hospedar a menos de 100.000 venezolanos hace cinco años a 1,7 millones en la actualidad.Perú
En Perú, el tema de la inmigración venezolana pasó “a segundo plano con la ”, aunque “volvió a figurar en las noticias a comienzos de febrero de 2021 debido a la militarización de la frontera entre Perú y Ecuador, la cual buscaba evitar la entrada de personas venezolanas ‘ilegales’”, dijo el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) en un informe de marzo pasado.
Periodistas de los principales diarios limeños -El Comercio, La República y Perú 21- consultados para ese estudio admitieron que la cobertura mediática del tema “ha sido prejuiciosa” y que había “muchos aspectos por cambiar, especialmente en cuanto a las narrativas y/o términos utilizados”.
Antes, en enero de , el del presidente Martín Vizcarra había creado la Brigada Especial de Investigación Contra la Criminalidad Extranjera, un cuerpo de élite de la Policía Nacional del Perú (PNP), pocos días después de que fueran capturadas 144 personas (venezolanas, colombianas y peruanas) integrantes de una organización llamada Los Venecos y dedicada a la prostitución, el sicariato y otros delitos.
El mandatario de Venezuela, Nicolás “Maduro nos inundó de delincuentes venezolanos”, justificó el entonces ministro del , general retirado de la PNP Carlos Morán. Tanto Maduro como el líder opositor Juan Guaidó hicieron pública su preocupación por la creación de esa brigada.Más de la mitad de las personas refugiadas en el son niños y niñas… …como Sofía, una niña venezolana solicitante de refugio en el Perú.¿Con qué sueña Sofía💭? 👇 pic.twitter.com/ifRr6RmqIn— Acnur/Unhcr Américas (@ACNURamericas) May 2, 2021 Chile
Chile fue uno de los países que facilitó la llegada de venezolanos, pero este año endureció su política, sobre todo desde que las autoridades detectaran que solo en enero habían ingresado más de 2.000 inmigrantes sin papeles -de varias nacionalidades- a través de pasos no habilitados en la frontera con Bolivia.
Entre febrero y agosto de este año, el Gobierno expulsó a cientos de inmigrantes -la gran mayoría, venezolanos- en al menos cinco espectaculares en los que fueron llevados hasta el avión vestidos con mamelucos blancos con capucha y mascarillas, esposados y acompañados cada uno por un policía.
Las imágenes causaron el repudio de organizaciones internacionales, pero también exacerbaron el rechazo de muchos chilenos a la llegada de venezolanos, lo que quedó de manifiesto el 25 de septiembre pasado en la ciudad de Iquique.
Ese día, unas 5.000 personas protestaron con consignas tales como “Fuera ilegales” y “No más migrantes”, y quemaron un campamento de venezolanos en situación de calle.
Entre febrero y agosto de 2021, el Gobierno chileno expulsó a cientos de inmigrantes en al menos cinco operativos. Foto: AFPEcuador
Ecuador, por su parte, recibió a más de 1,5 millones de venezolanos, pero la mayoría siguió hacia el Sur y solo se afincaron poco más de 451.000. El país ofrece “alto nivel de protección legal y asistencia social” a inmigrantes y refugiados, que incluyen “acceso libre a la educación y atención médica”, según un informe del Banco Mundial.
No obstante, los venezolanos “frecuentemente son culpados por tomar los trabajos de la población de acogida” y de que “sobrecargan el uso de los servicios del Estado, especialmente en lo que concierne a educación y ” aun cuando “no existe evidencia” de ello, continuó el trabajo.
Asimismo, las mujeres “están expuestas a una alta vulnerabilidad” y enfrentan problemas tales como “la discriminación laboral”, mientras “las niñas y adolescentes venezolanas, en especial, están expuestas desproporcionalmente a altos riesgos de trabajo infantil y ausentismo escolar”, agregó.
El presidente Guillermo Lasso afirmó hace un mes que estaba elaborando un plan de “regularización con integración” para 450.000 venezolanos, tras haber hecho anuncios similares en abril -cuando ya había sido electo pero aún no había asumido- y en junio.Imagina tener que huir de tu país.👣Imagina llegar a otro país y ni siquiera poder ir a la .🏫Aquí 5 cosas que tu país puede hacer para garantizar que todos los niños y niñas refugiados tengan acceso a la educación. pic.twitter.com/SjweOw6zYf— Acnur/Unhcr Américas (@ACNURamericas) October 8, 2021 Brasil
Brasil, por otra parte, ofrece asistencia social a los extranjeros sin importar su condición migratoria y la cantidad de venezolanos que recibe ayuda financiera mediante programas sociales se triplicó desde el comienzo de la pandemia y alcanzaba a 18% de los inmigrantes de esa nacionalidad, según un artículo que la ONU de mayo pasado.
No obstante, los venezolanos “enfrentan obstáculos en el acceso a servicios sociales, el mercado laboral formal y el sistema educativo”, muchos de ellos derivados de “barreras lingüísticas” y de la dificultad de certificar estudios o competencias profesionales, continuó.
Por ese motivo, añadió, los venezolanos tienen 64% menos de probabilidades de obtener un empleo que los brasileños, 30% menos chances de registrarse para recibir subsidios y, en el caso de los niños, 53% menos de probabilidades de asistir a la escuela.

Una mejor situación, aunque no exenta de desafíos, para los venezolanos en la Argentina
Los venezolanos que emigraron a la Argentina no chocaron en general con los obstáculos que sus compatriotas encontraron en otros países de la región y se insertaron relativamente con más comodidad, aunque su situación no está exenta de desafíos, según diversas fuentes.
La Argentina es el sexto receptor de venezolanos, con 173.200 según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de la ONU o 217.848 según datos de la Dirección Nacional de Migraciones citados por un reciente informe de la representación del “gobierno interino” opositor de Juan Guaidó, que fue reconocido por el expresidente Mauricio .
De los que llegaron a la Argentina, 77% viajaron directamente desde su país y solo 23% accedieron a través de otros países, de acuerdo con el último trabajo, basado en una encuesta realizada a fines del año pasado entre residentes venezolanos.
Dada la lejanía y la diferencia de clima entre ambos países, esos porcentajes explican que la inmigración venezolana en la Argentina se compone principalmente de familias de clase media alta, en las que abundan profesionales universitarios que suelen encontrar ventajas para su inserción laboral.
Asimismo, encontraron en el país una sociedad menos conservadora, más abierta a la diversidad y aparentemente acostumbrada a la recepción de inmigrantes, según coincidieron varios venezolanos residentes en la Argentina consultados por Télam.
De hecho, no hay registros de que hayan ocurrido en el país manifestaciones de rechazo a la inmigración venezolana, ni populares ni de , como sí sucedieron en otros países vecinos.
No obstante, los venezolanos no están exentos de dificultades en la Argentina, lo cual motiva la atención del Gobierno nacional y de organizaciones locales e internacionales.
El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) presentó en marzo pasado un Plan Regional de Respuesta para Refugiados y Migrantes de Venezuela, en cuya implementación trabaja una plataforma compuesta por 11 del sistema de la ONU y 19 organizaciones de la sociedad civil.
Dicho plan se propone, a un costo de 20 millones de dólares, llevar adelante 156 acciones en materia de salud, educación, seguridad alimentaria, integración, protección, nutrición, alojamiento, transporte humanitario, agua, higiene y saneamiento en el área de Buenos Aires, La Plata, , Rosario, Mendoza y puestos de frontera de Misiones y Jujuy, según el Acnur.
Por otra parte, el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, anunció en julio pasado la puesta en marcha de un programa destinado a conceder el Documento Nacional de Identidad y residencia temporaria por dos años a 6.800 niños y adolescentes venezolanos que ingresaron al país de manera irregular y, en muchos casos, en situación de vulnerabilidad.

Entre 5,7 y 6,7 millones de venezolanos viven fuera de su país, según la ONU y la diáspora
Hasta principios de septiembre había 5,7 millones de venezolanos viviendo fuera de su tierra, de los cuales 4,6 millones estaban en países de América latina y el Caribe, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de la ONU, aunque aclaró que sus datos podrían no ser exactos o completos porque aún se está “debatiendo con los Gobiernos las metodologías para el cálculo de estas cifras”.
El Observatorio de la Diáspora Venezolana (ODV), en cambio, registró hasta julio 6,7 millones de emigrados, de los cuales dos tercios vivían en América latina y el Caribe, “y después se han incrementado esas cifras”, dijo el coordinador de la entidad, el sociólogo Tomás Páez, a Télam.
El éxodo de venezolanos se multiplicó en los últimos cuatro años, según diversas fuentes, que consideran que hasta entonces habían emigrado solo unos dos millones de personas desde 1999.
Se potenció especialmente a partir de comienzos de 2019, cuando la oposición y cerca de 60 países desconocieron el nuevo mandato del presidente Nicolás Maduro y el parlamento, entonces con mayoría opositora, designó mandatario interino a Juan Guaidó.
Fue entonces cuando varios países de la región, cuyos Gobiernos se alinearon con la oposición venezolana, alentaron la recepción de emigrados venezolanos, incluso algunos de ellos mediante regímenes especiales de admisión o visa.
Los principales países receptores son Colombia (1,7 millones), Perú (un millón), Estados Unidos (465.200), Chile (457.300), Ecuador (451.100), España (415.000), Brasil (261.400) y la Argentina (173.200), según el último informe de la OIM.
También había más de 100.000 venezolanos en Panamá (121.600), la República Dominicana (114.000) y México (102.200), de acuerdo con ese trabajo.

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