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Matías Piñeiro: “A veces pienso que el mundo es mejor que la imaginación”

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María Villar (más cerca) y Agustina Muñoz (más lejos), actrices fetiche de Piñeiro.
Matías Piñeiro presenta “Isabella” en la primera jornada del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, un filme que ahonda en las dudas, inseguridades y conflictos vocacionales, en un mundo conocido y atractivo desde su tratamiento.
“Yo a veces pienso que el mundo es mejor que la imaginación. Es mejor tratar de escuchar y tejer con esos elementos que pasan”, le dijo Piñeiro a Télam sobre su sexta película, quinta de la saga en la que reinterpreta a personajes femeninos de William Shakespeare.
Radicado en Estados Unidos, donde da clases de cine, la pandemia lo hizo venir a Buenos Aires para continuar con su trabajo de forma remota por videollamada, aunque si bien por fin pudo viajar en verano, no lo disfruta tanto debido al encierro.
“Es raro mirar Buenos Aires desde una ventana. Yo siempre vengo, todos los años, pero en invierno”, comentó el realizador de “Viola”, “La princesa de Francia” y “Hermia & Helena”, entre otras cintas.
En “Isabella”, Piñeiro recurre al elenco de siempre (“funciona casi como una compañía de teatro”, dice) con María Villar en el papel de Mariel, una joven frustrada por su falta de éxito en la actuación, y Agustina Muñoz como Luciana, exitosa sobre las tablas, pero con un profundo conflicto vocacional.
Los dos personajes pugnan por el personaje de Isabella en “Medida por medida”, la obra Shakespeare, y, mediante tres momentos en la vida de las dos, ambas se muestran, sin querer, como el claroscuro de la otra.
“Más que de lo completamente opuesto, era la idea de mostrar a alguien al que las cosas le salen más fácil, entonces se crea una relación de fantasmas y de dobles. ¿Es mejor o no el éxito? Entre ellas no hay competencia porque también se ayudan”, dijo.
La película se filmó “en dos eneros y en dos agostos” en Argentina, en lo que fueron casi dos años durante los cuales Piñeiro se mantuvo en “estado de rodaje”, algo que le permitió cierta “elasticidad” al momento de adaptarse a los cambios que surgieron, como el embarazo de Villar.
“Una vez que María estaba embarazada, lo tomamos, lo incluimos y creo que enriqueció la película. Fue interesante. Imaginate que tenés un rodaje en mente y se te da vuelta. Pero no te vas a poner en contra del embarazo de tu amiga, entonces lo incluís y cambiás algunas ideas”, explicó el cineasta.
Matías Piñeiro, el director rodó la película en dos eneros y dos agostos en Buenos Aires.T: Sos de decir que durante el rodaje seguis reescribiendo el guión.
MP: Al momento de filmar se tiene un guión, pero que quizá se terminó esa misma mañana. Esta película fue más extrema, pero no es algo simpático, para nada. Esa flexibilidad también produce muchos problemas y tenés que tirar escenas. Lo bueno es que puedo recalcular.T: ¿Qué te atrajo del personaje de Isabella para reinterpretarlo?
MP: Por un lado, está la obra en general, que tiene un tono diferente al resto. Esta es una comedia extraña para Shakespeare, la definen como “una comedia problema” porque hay abuso sexual y decapitaciones, pero también tiene poco de comedia. Tiene una espesura, oscuridad y densidad que me gustaba tomar. En cuanto a Isabella, es un personaje interesante, con escenas interesantes, como el encuentro con el juez Angelo, que le pide acostarse con ella a cambio de salvar a su hermano, que a su vez le pide que lo haga. Es uno de los grandes personajes en relación a la voluntad humana.T: En cuanto a tus personajes, vos resaltás que no compiten entre sí.
MP: El poder relativizar me resulta interesante. Entender que hay otros puntos de vista es sanador y da más lucidez. A veces al conflicto dramático se lo potencia y se lo puede ver como una explotación capitalista. ¿Cuantas películas son sobre la competencia por conseguir algo y de lucha de fuerzas, que se tienen que anular o vencer? Hay un entendimiento y frustración en una dinámica que sigue pujando. No es una cuestión de contenidos, sino de cómo se tratan.
Otra vez una fábula shakespeareana en el cine de Piñeiro.T: Sí, de hecho las audiciones en la película las pasás por alto, excepto la de Mariel.
MP: Me parecía interesante poner en pantalla las audiciones, pero me di cuenta que si hacía eso, el espectador iba a empezar a juzgar las actuaciones de los personajes y la película las iba a poner a competir, entonces decidí no hacerlo. También hay algo de la relación de la película con el espectador. T: Pareciera como que los personajes compiten contra ellos mismos, mirándose hacia adentro.
MP: Yo trato de no pensar en grandes tópicos, pero el movimiento de la película es introspectivo, hacia adentro, un tono abajo, con menos exposición. Es una película bastante íntima. No da grandes resoluciones, no espera que algo explote.T: También tocás los conflictos vocacionales en la mediana edad.
MP: Yo a veces pienso (risas) que debería haber un nuevo momento pos 35 años en el que deberíamos volver al colegio secundario y poder rearmar tu vida. Es rarísimo que uno decida de qué va a trabajar a los 18 años por el resto de su vida. Me resulta muy interesante la vida de la gente que va cambiando, el deseo de una familia, cómo se forma… que pensás una cosa y luego cambiás.

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