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Orquesta Femenina Sciammarella Tango tributa a Villoldo como “conjuro” contra la pandemia

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Sciammarella Tango, orquesta femenina que lleva siete años de recorrido, vuelve al ruedo discográfico con “A Villoldo”, en el que rescata la obra de esta figura clave de la música porteña, a partir de una mirada innovadora y de género.
“Este disco es puro denuedo y vivacidad, un conjuro contra el desánimo y el encierro, como si lo hubiéramos pensado para atravesar una pandemia”, definió a Télam Denise Sciammarella, creadora y cantante de la agrupación que se caracteriza por conjugar música e investigación.
Integrada por instrumentistas de diferentes nacionalidades, la orquesta lanza su tercer disco -que puede escucharse en todas las plataformas-, resultado y culminación de un trabajo de investigación realizado junto a “Tito” Rivadeneira (miembro de la Academia Nacional del Tango), “Villoldo 2019-Al encuentro del papá del tango”, al cumplirse el centenario de la muerte del compositor.
“Es un pilar fundamental del tango, un personaje luminoso, popular, que deja una obra pletórica, que invita primero al baile y en segunda instancia también a la reflexión”, describió Sciammarella al músico que nació en 1861 en el barrio porteño de Barracas.En nuestro disco hemos elegido las versiones femeninas de los tangos villoldianos, y luego hemos paseado por su obra atreviéndonos incluso a “colaborar” con él, poniéndole letra a la milonga “Kalisay” que data de 1916.” Denise Sciammarella Sciammarella Tango también está integrada por Cindy Harcha (dirección musical, bandoneón y arreglos), Hanel Yeon (piano y bandoneón), Shino Ohnaga (piano), Mariana Atamás y Cecilia Florencia García (violín) y Geraldina Carnicina (contrabajo), y para este nuevo álbum sumó colaboraciones entre las que destaca la de Lidia Borda.
Télam: ¿Cómo fueron armando el repertorio? ¿Qué descubrieron haciendo este disco?
Denise Sciammarella: El punto de partida fue “Mimi Bohème”, la versión francesa de “La Morocha”, que data del año 1909 y lleva letra de Léo Lelièvre. Puede parecer una curiosidad aislada el hecho de que el tango, que por entonces era un recién nacido, llegara a Francia con tanta rapidez, pero no lo es. Preparando nuestro disco anterior, “Tangos franco-argentinos”, ya habíamos reparado en la existencia de una versión francesa de “El choclo”, conservada en los archivos de la Bibliothèque Nationale de France. Las letras en francés de ambas versiones tienen algo en común que una orquesta de mujeres no puede dejar de advertir. En el primero, Mimi es la antítesis de la abnegación como valor femenino. Y en el segundo, una milonguera a punto de dar a luz desafía los prejuicios que establecen que debe quedarse en su casa, para irrumpir en un bailongo.T: Toda una aparente novedad en ese contexto socio-cultural…
DS: Tito (Rivadeneira) sostiene que en la obra de Villoldo hay un trasfondo que aboga por la defensa de la mujer independiente. Sus letras siempre estaban previstas para los dos géneros: así como existen “El Porteñito” o “La Caprichosa” también existen “La Porteñita” y “El caprichoso”. En nuestro disco hemos elegido las versiones femeninas de los tangos villoldianos, y luego hemos paseado por su obra atreviéndonos incluso a “colaborar” con él, poniéndole letra a la milonga “Kalisay” que data de 1916.T: ¿Cómo definirías a Villoldo y cuál considerás que fue su aporte en el tango?
DS: La verdad es que no es posible saber si habría habido tango sin Villoldo. El tango es, sin duda, una construcción colectiva, pero hay figuras clave en los inicios, que constituyen los cimientos del género. Villoldo es ese pilar fundamental. Tito cuenta que Villoldo colgaba sus partituras alrededor de un triciclo y golpeaba las puertas de las casas donde se tocaba el piano para ofrecerlas. La energía de Villoldo estaba puesta no solamente al servicio de la creación sino también al de la difusión de “eso” que estaban inventando. Obras mayores como el instrumental “Una fija” dan fe de una fuerza musical arrolladora, ¿Qué habría sido de nuestra música sin ese tsunami inaugural que fue Villoldo?
T: El disco tiene algunas sorpresas como la versión en italiano de “La caprichosa”, ¿Es un rasgo característico de la agrupación el de investigar y dar una nueva mirada sobre obras ya realizadas?
DS: Es un rasgo que marcó el debut de la orquesta en la Academia Nacional del Tango, y todos los pasos que siguieron. Transitar los vericuetos abandonados del género a través de la búsqueda documental se volvió nuestra especialidad. Y con el correr de los años, fuimos descubriendo las posibilidades incalculables que estaban escondidas en ese laberinto. No somos una orquesta que haga turismo del pasado: le metemos mano a la historia, como si estuviera –y es que de algún modo lo está- aquí y ahora. El cosmopolitismo de nuestra formación es un signo del tango actual que tiene un espejo en esa Babel originaria que auspició su surgimiento. Y esa amplitud geográfica constitutiva que nos distingue, de algún modo también nos “habilita” a volver a darle cabida en el tango a aquellas lenguas y culturas que en definitiva lo pueblan desde siempre.T:¿Qué destacarías de este tercer trabajo? ¿Cómo lo definirías en el plano musical?
DS: Cindy es chilena pero eligió una palabra del lunfardo para definir nuestro tercer trabajo. Me dijo que ella destacaría la “garra” musical que tiene, y aclaró que es una cualidad que podría no ser esperable de un grupo íntegramente femenino. La otra característica que ve Cindy es el carácter innovador, “porque logramos, con un material muy antiguo, inscribirlo en la sonoridad que tiene nuestra orquesta”. Yo no dejaría de mencionar lo insólito de que un disco dedicado al “papá del tango” sea en definitiva un disco feminista, coronado por una milonga nuestra que hace referencia a los consejos (un cuarto propio, un vaso de vino) que daba Virginia Woolf a las mujeres que deseaban independizarse.

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