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Starosta estrena su segunda obra sobre conceptos de Alain Badiou, esta vez sobre el amor

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La propuesta estrenará el viernes a las 21, bajo la dirección de Sebastián Ricci.
El actor y director Diego Starosta, fundador de la Compañía El Muererío Teatro, estrenará el viernes a las 21 en la sala porteña del teatro Payró el unipersonal “DOS/ Un elogio escénico para el amor”, segunda parte de una trilogía basada en conceptos y textos del filósofo francés Alain Badiou.
En escena, dos payasos de dudosa reputación, reunidos en una unicidad inevitable, se proponen crear un espectáculo de variedades sobre la base de una disertación filosófica sobre el amor.
“‘Dos/ Un elogio escénico para el amor’ define, temáticamente hablando, el de la incertidumbre en lo que podemos llamar la experiencia amorosa, y el proceso de de una verdad que se produce entre dos posiciones ‘disyuntas’”, contó Starosta a Télam.
El teatrista señaló que la propuesta con dirección de Sebastián Ricci que los viernes a las 21 se podrá apreciar en la sala sita en San Martín 766 “formalmente hablando describe un dúo de payasos que intenta llevar adelante un espectáculo circense a partir de unas reflexiones sobre el amor”.
Y a modo de balance de la versión teatral de los postulados de Badiou (también dramaturgo y novelista, de 84 años y cuya obra principal es “El ser y el acontecimiento”), Starosta sostuvo que “hay un esquema numérico propio del procedimiento amoroso que enuncia que el Dos fractura al Uno y experimenta lo infinito de la situación. Uno, dos: el infinito. Esta ‘numericidad’ estructura el devenir de una verdad genérica”. 
“Entonces -abundó el actor- la experiencia amorosa se define en la aceptación de la diferencia del otro y no en la complementariedad de las identidades”.  Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Diego Starosta (@diegostarosta)
El estreno de “DOS/ Un elogio escénico para el amor”, segunda parte de un trabajo en torno a Badiou que se inició con “El immitador de Demmóstenes”, funciona también como festejo de los 35 años de actividad ininterrumpida de El Muererío Teatro.
“En ‘El immitador de Demmóstenes’ trabajamos junto a Diego Vainer y Gonzalo Córdova sobre el teatro y la política y el entramado entre ambos y en esta nueva obra trabajamos acerca del amor junto a Sebastián Ricci”, amplió.Télam: ¿Cómo abordás un tema tan inasible como “el amor”?
Diego Starosta: Como en “El immitador…” lo que pretendo es abordar una temática desde un punto de vista que se desmarque del arquetipo colectivo porque creo que allí está la potencia de lo teatral. La obra que completa la trilogía no existe aún, pero está referida a las verdades científicas según Badiou y abordará el tema desde las matemáticas. T: Vos “sos” El Muererío. ¿Pero lo sigue siendo con espectáculos unipersonales, lo que contradice la esencia de grupo?
DS: El hecho de que una pieza sea unipersonal no quiere decir que no sea realizada por una grupalidad. Es verdad que yo tengo mucha injerencia en todos los aspectos de la obra, pero no trabajo solo y en ningún trabajo unipersonal que he realizado hasta el día de hoy lo he hecho. Un grupo de trabajo en teatro o artes escénicas no se define por el número de que haya arriba del escenario. 
El estreno funciona como festejo de los 35 años de actividad ininterrumpida de El Muererío Teatro.T: ¿Cómo te encontrás desprendido del grupo que dirigiste tantos años y que fundó una forma de puesta tan particular?
DS: Yo no me encuentro desprendido de ningún grupo. Fundé y dirijo la Compañía El Muererío Teatro hace 25 años. Este es un proyecto teatral que no define su continuidad porque haya tenido siempre los mismos integrantes. Al de la compañía ha habido diferentes ciclos con diferentes integrantes, y fue así por diversas razones. Pero creo que hay una continuidad que está definida por una esencia en los planos poético y ético, y que se ha ido desplegando de diferentes maneras y en diferentes objetos. 
La realidad, lo fáctico, es que hace 25 años que hay, cada tanto, un espectáculo de la Compañía El Muererío Teatro, donde podés reconocer algunos elementos que permanecen constantes junto a otros nuevos y diferentes puesto que allí está la fuerza de la constancia y la continuidad. T: ¿Cuál el hilo histórico-político que une “DOS…” con espectáculos como “Manipulaciones III: El banquete”, que remitía a Echeverría y a la historia nacional?
DS: El hilo que une estos espectáculos es su pertenencia a una misma historiografía teatral, la de la Compañía El Muererío Teatro, y es allí donde está el gesto político relevante desde mi punto de vista. Luego, podría decir que no hay un puente temático específico entre ambas obras porque pertenecen a diferentes momentos y responden a diferentes contextos. T: Recuerdo una puesta ejemplar de “Tu cuna fue un conventillo”. ¿Extrañás jugar con el cuerpo de los demás? ¿Qué se siente cuando hay un director que lo hace por vos?
DS: El gusto y el placer de dirigir lo intercalo con el de actuar. Ahora estoy en este rol y estoy disfrutando el presente. No extraño ninguna situación o rol porque siempre he llevado adelante mi deseo; estoy donde quiero estar y estuve donde quería.

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