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Toto Ferro: “La fama es un portal pero al mismo tiempo es una cárcel”

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El actor, compositor y cantante argentino Lorenzo “Toto” Ferro, que acaba de estrenar en Netflix la serie “Fanático”, en la que encarna a un exitoso trapero que muere sobre el escenario y a un joven seguidor suyo de asombroso parecido físico que se desvive por ocupar su lugar, aseguró a Télam que “la fama es un portal pero al mismo tiempo es una cárcel”.

El multifacético artista de apenas 23 años, que al igual que su personaje conoció desde muy joven la exposición pública y el fanatismo ajeno por su trabajo desde que consiguió el rol de Carlos Robledo Puch en “El ángel” de Luis Ortega (2018), encontró en esta serie de cinco episodios la chance de poner a jugar sus dos pasiones.

“Antes de leer los guiones ya me había llamado la atención que era un proyecto que unía los dos mundos que vengo investigando desde que empecé con mi carrera”, relató Toto, quien estos años también sumó créditos en importantes del streaming como “El marginal” y “Narcos: México”.

Es que la propuesta de la serie creada por Dani del Águila, Federico Maniá Sibona y Yago de Torres, de la productora Corte y Confección, implicaba convertirse en el trapero Salva Quimera y su doble, Lázaro, pero también en componer varios de los temas que el artista interpreta en pantalla.

Así es que, en modo Kiddo Toto, el álter ego musical con el que hace meses lanzó su segundo disco, “Mansión helada”, Ferro aportó a la serie los temas “¿Qué hice?”, “Diablos” y “Rebelión”.

La trama de “Fanático” sigue a Quimera, el mayor ídolo musical de España, que muere de sobredosis en el primer concierto de su gira mundial. Lázaro, un joven repartidor de comida y fan incondicional, de un aspecto físico casi calcado, ve una oportunidad en la desgracia.

De pronto tiene delante de sí la posibilidad de dejar atrás su monótona vida y dificultades económicas y se lanza de lleno a calzarse las ropas del ídolo, aun cuando convertirse en lo que admira pueda significar dejar de lado su propia esencia original.

La fama repentina, las presiones de la musical, la explotación de la imagen en las redes sociales y los interesados que sobrevuelan como buitres listos para exprimirle el jugo son algunos de los temas centrales de una serie que, pese a que a lo hace a ritmo de trap, cuenta la clásica historia de sexo, drogas y rock & roll.

Además de Ferro, el elenco de la serie cuenta con el músico mallorquín Dollar Selmouni, Carlota Urdiales, Eva Almedia y Fernando Valdivieso, entre más.

– La serie propone un contrapunto entre Quimera y Lázaro, como dos extremos que se retroalimentan en la relación famoso-fanático. ¿Cómo describirías a Lázaro y lo que lo motiva en su viaje?
– Lázaro es alguien que está buscando ser alguien, que está harto un poco de su rutina de trabajar en una empresa como repartidor de comida o de estar en distintas changas. Lo que quiere realmente es hacer algo que le dé esa cosa de poder dejar una huella, porque él es muy admirador y es tan fanático ya a nivel de querer transformarse en la persona que admira. Se le presenta esta rara oportunidad y no la desaprovecha, ni lo duda. En ese camino de ser alguien se va perdiendo un poco, porque se va olvidando de sus amigos, de su familia y se va perdiendo en las inmensidades que tiene este de la fama. Pasa de ser un fanático extremo a ser un famoso extremo.

– ¿Qué es la fama? ¿Para qué sirve? ¿Y por qué creés que muchos la anhelan?
– Es muchas cosas. Siento que la fama como que te abre muchas puertas y te permite hacer muchas cosas, o por lo menos a mí me permite vivir de lo que me gusta y conocer gente muy hermosa, entonces es un portal, pero al mismo tiempo es una cárcel. Una vez que te volviste famoso no es que podés dejar de serlo, ¿eh? Se puede tranquilizar esa ola, pero es como que ya perdiste el incógnito, que es una gran libertad. Creo que muchos tienen idealizada la fama como si fuese algo que es cien por ciento disfrute. Y para mí lo que tiene de bueno esta serie es que te muestra que eso no es completamente así, que hay un gran de sufrimiento en la fama. Mucha gente la anhela porque la romantiza o porque la forma en que se muestra en ciertas películas o en ciertos libros o en YouTube como que nos la venden como un producto hermoso, pero una vez que la conseguís te prohíbe muchas cosas también.

– También te tocó una explosión de exposición pública siendo muy joven.
– Sí, a mí me pasó también muy de repente parecido a como le pasó a Lázaro. Lázaro lo eligió un poco más y yo en cierto punto también, pero no sé si tan conscientemente. Trato de, hablando artísticamente, de probarme en nuevos lugares; por eso también hago música, que es algo que amo. Habitar distintos lugares, distintos mundos y tratar de nunca dejar de sentirme un poco incómodo, porque siento que en la incomodidad se encuentran cosas nuevas que que pueden ser muy valiosas y muy interesantes para poder después desarrollarlas en lo que sea.

– Otro aspecto de la serie es el modo en que el artista debe atravesar el filtro de la para tener éxito. ¿Es posible mantener los pies en la tierra en ese contexto?
– Es un juego al final el de las industrias; uno siempre tiene que saber lidiar con la o se puede apartar y después atenerse a las consecuencias. Yo creo que sí es posible mantener los pies en la tierra. Es difícil, a veces uno se puede perder porque somos seres humanos. Pero creo que la clave está en saber quién se es, en estar bien rodeado. Es un cliché pero me parece que es clave tener a tu gente cerca siempre.

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